La cultura de liderazgo en las clínicas dentales

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La cultura de liderazgo en las clínicas dentales.

Sería interesante que reflexionaras sobre tareas que hayas delegado en el último año y las personas en las que has delegado, así como las eventuales dificultades a las que os habéis enfrentado y cómo las habéis solucionado. Piensa acerca de cómo te has sentido cuando has decidido dejar de ser tú el que llevaba a cabo esas tareas (en aras de una mejor gestión del tiempo y de recursos). Estas reflexiones harán involucrarte en la cultura de liderazgo en las clínicas dentales.

Si repasamos la vida profesional de la Dra. Mathew, responde al caso típico de una buena profesional que ha ido generando cada vez más pacientes, y su clínica dental ha llegado a contar con la colaboración de más de sesenta profesionales entre dentistas, auxiliares de clínica, recepcionistas y coordinadores.

El sueño de la Dra. Mathew era tener una gran clínica. Ella siempre hizo una asociación de ideas incompleta: Éxito = competencias profesionales. Sin embargo, a esta fórmula yo añado: ÉXITO = COMPETENCIAS PROFESIONALES + CAPACIDAD DE LIDERAZGO + CAPACIDAD DE GESTIÓN.

Trabajando como ejecutivo he obtenido para la capacidad de liderazgo es:

CAPACIDAD DE LIDERAZGO = ESCUCHA + CONFIANZA + PASIÓN + VISIÓN + ADAPTACION AL CAMBIO + CARISMA + ALEGRÍA y OPTIMISMO.

Quisiera recomendarte el libro Ganar de Jack Welsh, CEO de General Electric durante veinte años. El experto y carismático CEO de América (como se le conoce), explica en este libro de manera sobresaliente que la capacidad de gestión de cualquier empresa u organización depende de:

  • Las competencias estratégicas e intratégicas: capacidad de analizar lo externo y lo interno a la organización.
  • Conocimientos de finanzas.
  • Poner en práctica un buen plan de marketing.
  • Eficiente acción comercial.
  • Excelente trato al cliente.

 

Suzanne Mathew responde a un perfil de liderazgo que se conoce como liderazgo timonel, según el modelo de Liderazgo resonante de Goleman y Boyatzis. Este tipo de líder dice qué hay que hacer, cómo y cuándo hay que hacerlo, monitoriza las acciones llevadas a cabo y las corrige. Este tipo de líder no duda en señalar con el dedo a quien no hace bien su trabajo delante de todo el mundo. No consiente faltas, y le cuesta muchísimo delegar porque nadie es tan bueno como él. Su papel, al igual que el timonel de un barco, es poner rumbo y mantenerlo. Es un liderazgo muy efectivo, pero no lo suficiente como para el desarrollo del talento de personas. El líder timonel es adecuado con pequeños grupos de trabajo, porque posee la capacidad de gestionar las acciones de sus colaboradores, les sirve de espejo, de mentor, de guía y maestro. En el caso de la Dra. Mathew, precisamente porque hizo un grandísimo trabajo con sus primeros colaboradores cuando creó su propia clínica, su reputación creció, lo cual supuso contratar más odontólogos y personal. En sólo dos años, pasaron de ser treinta y ocho profesionales a sesenta. La Dra. Mathew es una buena odontóloga y cirujana, pero nunca nadie le enseñó a liderar un grupo humano.

Una vez me preguntó dónde estaba la universidad del liderazgo. Como siempre ocurre ante las grandes preguntas, pensé mucho en la respuesta. En mi opinión, no tendría que existir ninguna universidad del liderazgo: las carreras universitarias deberían de contar en su programación curricular con varias asignaturas que ayudasen a los universitarios en el desarrollo de dichas capacidades. No hay excelencia sin el nosotros. Y el nosotros se asienta en el liderazgo. Una de las características de los grandes líderes es que son excelsos en el desempeño de su profesión, pero además son capaces de que los demás desborden sus propios límites y se apunten a la visión, al mundo de posibilidades que el líder crea para ellos.

Etimológicamente hablando, liderazgo significa cruzar el umbral. Un líder es un gestor de emociones, una persona que sabe delegar, alguien insatisfecho con las primeras opciones y que siempre busca más, que espera más de sus colaboradores, y sabe ver detrás de cada profesional no quien es, sino quien podría llegar a ser. Un líder sabe mantener la calma ante la crisis, es resiliente al cambio, sabe reconocer el trabajo bien hecho, y también sabe dar un feedback constructivo ante un desempeño inadecuado (lo cual no quiere decir reñir ni enfadarse con la persona). Hoy en día, además de los conocimientos técnicos, es imprescindible saber auto-liderarse y liderar, comunicar empática y asertivamente, trabajar en equipos multidisciplinares y, a menudo, multiculturales. En definitiva, para trabajar con personas y lograr maximizar su rendimiento, debemos previamente,  parafraseando a Stephen Covey en Los siete hábitos de las personas altamente efectivas, alcanzar las victorias interiores, es decir, autoliderarnos, tomar consciencia de quiénes somos, conocernos, y saber gestionar nuestras emociones. De hecho, una característica fundamental de los grandes líderes es que son capaces de gestionar el diálogo interior negativo que no les permite tener una verdadera confianza en sus posibilidades.

En esta línea, según enuncia John Withmore en su libro El juego interior del tenis, un líder ha de ser siempre consciente del diálogo interno que acontece dentro de su mente. Así, tomar conciencia y perspectiva del mismo condicionará positivamente su lenguaje y, por ende, su capacidad de influencia en los demás.

Este diálogo interno tiene que luchar así mismo contra condicionamientos internos, obstáculos, miedos, asunciones y dudas. El primer paso hacia el éxito consiste en tomar conciencia de este diálogo disfuncional que acontece en la mente y que nos evita el acceso a nuestro verdadero potencial. Si logras conocer, gestionar y dominar tu propio «juego interno», eliminando el temor al rechazo, definitivamente lograrás ser un mejor líder.

Por desgracia, la Dra. Mathew no poseía muchas de estas cualidades. Por ello, se encerró en sí misma, y contrató a un gerente para que le llevara la clínica. Sin embargo, el crecimiento de la misma le llevó a padecer grandes niveles de estrés. Un líder timonel necesita tenerlo todo bajo control. Es lógico hasta cierto punto, ya que este patrón de comportamiento se corresponde a conexiones dendríticas a nivel neuronal que reportaron beneficios en el pasado y en escenarios diferentes. Pero el escenario cuando tienes una clínica con seis o diez profesionales es totalmente distinto a cuando tienes un equipo que supera los sesenta. La consecuencia de su incapacidad para delegar se observaba en su trato hacia el gerente que había contratado, pues le quitaba la razón en público, y se entrometía en aspectos de gestión de la clínica dental, como temas de branding, de propuesta de valor, nuevas distribuciones del organigrama, marketing y fidelización del paciente.

Pedro Morchón Camino

Director de Enfoque dental

Coach certificado por Asociación española de coaching ejecutivo (AECOP) y la Asociación española de programación neurolingüística (AEPNL)

Teléfono: 671038509 / Email: info@enfoquedental.com

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