El círculo de fracaso en las clínicas dentales

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El secretismo, la culpa, el aislamiento, la evasión, la falta de respeto y el sentimiento de desamparo crean el círculo de fracaso en las clínicas dentales, un círculo en el que empeora la situación e impide el cambio. Una vez que se inicia el círculo de fracaso, es difícil cambiar su dirección. Como ejemplo, un círculo suele iniciarse como respuesta a las pérdidas que no se pudieron evitar y provocan, a su vez, el sentimiento de desamparo.

Esta situación provoca la falta confianza y, en consecuencia, las personas y las organizaciones se entregan a las patologías de la autoprotección:

  • Sentimiento de culpa y una propensión a la crítica exacerbados, pues hay que encontrar
    explicaciones y se señala a los demás como los culpables de la situación.
  • Una pérdida del respeto, provocada por los continuos fracasos, que afecta a los miembros y a
    toda la organización de la clínica en su conjunto.
  • Las aspiraciones se ven muy limitadas: a las personas acostumbradas a
    perder les resulta difícil mantener unas pretensiones altas y correr riesgos.

¿En qué momento el círculo de fracaso en las clínicas dentales toma el rumbo del fracaso o del éxito?

Momentos en los que los destinos de una clínica dental pueden tomar rumbos opuestos dependiendo de si cuenta o no con un liderazgo adecuado. Estos cambios de rumbo se llaman “giros transcendentales”. Aunque los momentos de los giros transcendentales son únicos para cada negocio, todos ellos obligan a los líderes a tomar decisiones impopulares ante una situación generalmente encubierta durante mucho tiempo y, por otro, obliga a restablecer la confianza entre el personal para reiniciar un círculo de éxito.

¿Qué necesitamos para cambiar el rumbo: del fracaso al éxito?

  • Un diálogo franco sobre los problemas y las expectativas.
  • Asumir las propias responsabilidades.
  • Clarificar las prioridades y prestar atención a los detalles.

Para conseguir tales objetivos no basta con eslóganes o exhortaciones, sino que hay que transmitir un mensaje coherente, establecer un modelo de liderazgo y promover un diálogo productivo.

Además se necesita fomentar la iniciativa e innovación. Las peores patologías en las organizaciones, provocadas son la pasividad y la impotencia adquiridas. Cuando las personas se resignan a su destino, nada cambia. Los fatalistas arrastran consigo a los demás, ven la peor parte en todo, rechazan las sugerencias de otros y a cambio no proponen nada.

La línea divisoria entre los círculos de éxito y de fracaso pasa por la elección del comportamiento que exhibiremos ante los primeros descalabros que suframos. Si optamos por fortalecer la responsabilidad personal, el respeto por los demás y el deseo de hacer algo significativo, las posibilidades de ganar serán mayores; si nos atrincheramos en comportamientos autodestructivos, la espiral del fracaso marcará todos los acontecimientos siguientes de nuestra vida.

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